Mi experiencia en un retiro de meditación zen o sesshin en el Templo Luz Serena

Participantes del retiro de meditación zen en Luz Serena (agosto 2012)

Participantes de la sesshin de introducción al zen de verano en Luz Serena (2012)

Este verano he participado en un retiro de meditación zen (o sesshin) dirigida por el maestro Dokushô Villalba en el Templo Budista Zen de Luz Serena, en las montañas del interior de Valencia, cerca de Requena. Hace unos ocho años que hice mi primer retiro de meditación zen, pero este ha segundo retiro ha sido mucho más profundo para mí. Durante una semana he podido sumergirme en el silencio y la meditación y hoy quiero poner por escrito algunas reflexiones sobre esta experiencia.

El valor terapéutico del silencio

Uno de los pilares de un retiro de meditación es el silencio. Todo el grupo toma el compromiso de permanecer en silencio absoluto durante unos días, de este modo nos evitamos escuchar las palabras de otros y las propias. Nos damos una tregua verbal y, como consecuencia, la verborrea de nuestra mente también se calma. De algún modo, el silencio exterior da lugar al silencio interior.

Al principio del retiro de meditación me resultó duro estar con otras cincuenta y tantas personas en silencio, encontrarme con la gente en los pasillos y no decir ni mu, sentarme a la mesa con más gente y comer en silencio absoluto, etc. Pero después del primer día de silencio, le fui cogiendo el gustillo. De hecho, el último día no quería que llegara el momento de abandonar ese silencio precioso.

Y es que en estos días descubrí que el silencio es un tesoro. Sobre todo porque, como decía antes, el silencio de la boca da lugar al silencio de la mente. Esta experiencia me sirvió para entender que la práctica del silencio es una forma de higiene, una manera de liberarnos del torrente verbal de una mente acelerada y sobrecargada de estímulos. El silencio, practicado en el ambiente adecuado –no dejes de hablar en el trabajo, jeje– es realmente terapéutico.

Después de varios días en silencio, sin conversaciones propias ni ajenas, he tomado conciencia de que, con demasiada frecuencia, hablamos por inercia. Hablamos porque toca, porque creemos que la situación lo requiere o porque el silencio nos incomoda e ignoramos que, en realidad, lo que decimos tiene muy poco valor. Al menos, esa ha sido mi experiencia. Estoy convencido de que muchas de las conversaciones que habría mantenido si no hubiéramos hecho voto de silencio habrían tenido poco o ningún valor. Y lo que es más importante, me habrían distraído de la práctica de la atención y la conciencia, que es el verdadero sentido de una sesshin.

Hay un proverbio que dice si no puedes mejorar el silencio, permanece callado. Y es que cuando entramos en el silencio, hemos dado el primer paso para ir más allá del ruído distractor de la vida cotidiana, hemos dado un paso hacia un conocimiento más profundo de nosotros mismos.

Mi reencuentro con el zazen

Además de ayudarme a ver el silencio de otro modo, este retiro de meditación me ha servido para reencontrarme con el zazen (la práctica sedente de la meditación zen). La primera vez que practiqué zazen fue en un dojo zen de Bilbao, hace unos diez años. Había leído varios libros de Deshimaru, Suzuki, Maezumi Roshi y otros maestros zen y quería probar la parte práctica de una teoría que me había llegado con mucha fuerza.Durante un par de años practiqué con cierta regularidad en este dojo y en casa. Le dedicaba un mínimo de media hora al día a la meditación y me sentaba francamente bien. Pero un cambio de país, trabajo y entorno social me llevó a desconectar de esta práctica.

Durante los años siguientes practiqué yoga y meditaciones mindfulness de Tich Naht Hanh, Kabat-Zinn y otros autores, pero raramente me sentaba en zazen. Ha sido en este retiro de meditación cuando verdaramente me he reencontrado con el zazen, una práctica de meditación que, para mí, tiene más fuerza que ninguna otra que haya probado. Estos días en Luz Serena me han animado a recuperar mi compromiso con una práctica de meditación diaria y, desde que he vuelto a Barcelona, estoy meditando cada día: cada mañana me siento en mi zafu en zazen.

Razones para hacer un retiro de meditación

Cuando le cuento a mis amigos y compañeros de trabajo que he pasado parte de mis vacaciones en un retiro de meditación en un templo budista en la montaña, levantándome a las 6:30AM para meditar y sin hablar durante una semana la reacción típica es: “¡Qué raro eres, Iñaki!”

Es verdad, irse de retiro no es el plan vacacional más habitual, pero creo que hay muchas razones para hacerlo:

  1. Nos permite vivir el silencio de otro modo.
  2. Nos ayuda a desconectar de nuestro entorno habitual y a conectar más con nosotros mismos desde un punto más profundo.
  3. Nos permite conectar con la naturaleza de un modo especial –si el lugar del retiro está en el medio natural, claro.
  4. Nos saca de la rutina y nos permite ser más conscientes de lo que sucede tanto en nuestro interior como en el exterior.
  5. Nos ayuda a cuestionar muchas de nuestras acciones y actitudes diarias.

¿Tú alguna vez has hecho algún retiro de meditación? ¿Cuál fue tu experiencia? ¿Repetirías? Y, si nunca lo has hecho, ¿te gustaría probarlo?

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7 Respuestas a Mi experiencia en un retiro de meditación zen o sesshin en el Templo Luz Serena

  1. Cristina septiembre 8, 2012 at 22:47 #

    Hola Iñaki,

    Pues a mí me parece genial que hayas dedicado tus vacaciones a vivir en silencio, a estar en silencio.
    Yo nunca lo he hecho, y me encantaría..
    Ya llegará el momento.
    Por cierto, a mi también me dicen que soy rara, porque medito, porque no como carne, por mis creencias, pero no pasa nada…verdad???
    Buenas noches…¡¡¡
    Namaste

    Cristina

    • Iñaki Calvo
      Iñaki Calvo septiembre 10, 2012 at 23:01 #

      ¡Claro que no pasa nada, Cristina! Lo importante es que actuemos con coherencia y que seamos honestos con nosotros mismos, no que hagamos lo que los demás esperan de nosotros solo porque eso es lo que esperan. Un saludo.

  2. estudiante quiropractica septiembre 9, 2012 at 10:44 #

    Salud Iñaki. Me alegro de que hayas disfrutado tu retiro.
    Gracias por tus palabras, son fuente de inspiración ya que llevo unos días con el gusanillo de retomar un práctica más sistemática.
    Muchas bendiciones.

    Héctor Lucena.

  3. Jaime septiembre 18, 2012 at 19:43 #

    Saludos Iñaki. Compartir contigo y con más personas el retiro me da fuerzas para seguir la práctica. En el silencio se escucha con más atención a nuestro entorno.

    Ronquidos incluidos.

  4. Alfredo octubre 2, 2012 at 17:19 #

    Ese el valor del retiro, vivir el silencio con más gente a tu lado, apartarse por unos dias de la “realidad” para poder encontrarse. Yo después de un retiro de dos dias no hable casi nada durante una semana pues tenia vacaciones jeje. Después la practica diaria se hace mas difícil sobre todo cuando empiezas a experimentar cosas que la mente no puede asimilar pero eso ya es otro tema.

  5. trini julio 11, 2013 at 21:04 #

    hola buscando informacion sobre retiro espiritual he dado con vosotros. vivo en Valencia. quisiera saber la parte practica acerce de ello… o sea, cuantos dias, precios y demas iinformacion de interes.

    ¿ como contactar con ellos para recibir estos datos ?

    • Iñaki Calvo
      Iñaki Calvo julio 11, 2013 at 21:57 #

      Hola, Trini. Yo no tengo nada que ver con la organización de estos retiros. En este artículo contaba mi experiencia en uno, pero yo no los organizo. Si quieres contactar con el templo, lo puedes hacer a través de su teléfono (962 301 055) o correo electrónico (info@sotozen.es). Un saludo.

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